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https://www.parati.com.ar/lifestyle/cuando-un-padre-o-madre-no-puede-ver-a-su-hijo-durante-mucho-tiempo-por-una-falsa-denuncia-que-se-puede-hacer/?fbclid=IwAR1HyhHSm7DxsLZWyWjTNvDp_fS_-aUf-5jjsJtyxBRviOCNXMyHmYDKp9s
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Un estilo de vida agitado, múltiples ocupaciones, largas jornadas de trabajo, escaso tiempo libre y pocos espacios para compartir en familia, es el panorama real de muchos padres actuales; surge entonces la pregunta del millón: ¿Qué hacer para dar a los hijos lo que ellos necesitan de sus padres?
El acompañamiento de los padres en el proceso de desarrollo de los hijos –desde la infancia hasta la juventud- es determinante para formar seres humanos sanos emocional y físicamente. Incluso las investigaciones demuestran que los niños a quienes sus padres no les prestan la suficiente atención son más propensos a padecer de agresividad, aburrimiento, sentimiento de soledad, baja autoestima, inseguridad, carencia afectiva, bajo rendimiento escolar, dificultad para dar o recibir afecto.
En cambio, se dice que los niños que crecen en un hogar donde los padres les dedican tiempo, gozan de muchos beneficios como mayor grado de confianza, buen nivel autoestima y seguridad, mejores capacidades de interacción social, fortalecimiento de los vínculos afectivos, asimilación de las normas, valores y principios para la vida. Se apunta además que estos niños tienden a repetir su modelo de crianza, es decir, a formar familias estables y armoniosas.
No hay duda que el acompañamiento en la crianza es algo que nadie más puede proveerlo sino los padres, su labor es insustituible y es definitiva en todas las etapas del crecimiento. Partiendo entonces de esta aseveración, algunos sostienen que pasar poco tiempo con los hijos pero de mucha calidad, nivela ese desbalance. Otros en cambio, consideran que tanto la calidad como la cantidad son determinantes. Para llegar a una respuesta basada en argumentos serios y certeros, consultamos la opinión de varios expertos en temas de familia, quienes han dedicado años de estudio a las problemáticas familiares y pueden dar una respuesta acertada. He aquí sus anotaciones:
Ángela Marulanda, “¿Hijos huérfanos de padres vivos?”
“No hay duda de que la inmensa mayoría de los padres aman intensamente a sus hijos. ¿Pero por qué se dice que cada vez hay más hijos huérfanos de padres vivos? Algo que ha minado mucho el amor que se les da a los hijos ha sido el creer que la calidad de nuestra dedicación es lo único importante. Pero calidad sin cantidad no sirve.
Parece que en nuestra loca carrera por estirar el tiempo, finalmente logramos hacer todo… menos vivir, si por ello entendemos compartir, jugar, reír, conversar, gozar… amar. Por andar ocupados en que nada les falte a los hijos, los padres no les damos más sino menos, menos sosiego, presencia, comprensión, menos de todo lo que precisan para crecer tranquilos”.
*Sicóloga, educadora familiar, escritora y consultora en temas relacionados con la formación de los hijos.
Margarita María Echeverry, “El vacío por la falta de presencia activa”
“Al entrar a evaluar la teoría de que en la crianza de los hijos es suficiente dedicarles poco tiempo siempre y cuando este sea de muy buena calidad, se encuentra que ya no parece tan segura dicha teoría, pues la mayoría de los muchachos que han experimentado y vivido la ausencia de sus padres presentan un balance que no es satisfactorio en relación con su felicidad y desarrollo.
El trabajo exagerado, justificado en el sentido de la responsabilidad, termina siendo una excusa para no vivir asuntos importantes de la vida de los hijos, y aunque tanto el padre como la madre expresan permanentemente cuanto los quieren, los niños, niñas y adolescentes sienten el vacío dejado por la falta de presencia activa.
De igual manera, para utilizar eficientemente el tiempo y poder desempeñar a cabalidad sus múltiples roles, los padres se ven abocados a manejar su tiempo en casa con una programación estricta que no admite cambiar rutinas y que obliga a los hijos a ajustarse a horarios rígidos, retrasándoles o arriesgando hasta el cumplimiento de las necesidades básicas tales como sueño, descanso, juego...”
*Psicóloga y educadora, Grupo de Puericultura de la Universidad de Antioquia - Colombia.
Tomás Melendo, “No puede haber calidad donde no hay cantidad”
“No puede haber calidad donde no hay cantidad. La calidad se logra con el tiempo, no se tiene de entrada. Cada persona es única y no puedes descubrir lo que ella necesita si no le dedicas tiempo. La calidad no es genérica sino que es propia de cada hijo y hay que descubrir lo que él necesita y para eso necesitas dedicarle tiempo.”
*Catedrático de Filosofía, Director de los Estudios Universitarios en Ciencias para la Familia - Universidad de Málaga.
Jorge y Norah Zuloaga, “La trampa de creer que sólo la calidad es importante”
“Dedicar a los hijos tiempo de calidad se ha convertido en una propuesta de la que se habla tan frecuentemente y con tanta insistencia, que muchas personas han caído en la trampa de creer que sólo la calidad es importante y, por ello, le restan importancia a la cantidad. ¡Claro que la calidad es importante! Sin embargo, en la mayoría de los casos, es imposible lograr calidad si no se parte de una cantidad de tiempo adecuada. Los dos parámetros son importantes: cantidad y calidad. Por lo mismo, es indispensable encontrar esos lapsos de contacto -que no sean demasiado pequeños- y hacer lo necesario para que dichos tiempos sean realmente de calidad.”
*Jorge Zuloaga Chávez es sicólogo y su esposa Norah es licenciada en educación y consultora familiar.
Así pues los hijos necesitan tiempo por parte de sus padres, tanto en calidad como en cantidad. Pero qué hacer cuando ambos cónyuges trabajan de tiempo completo.
Estar presentes en cuerpo y alma
Estas apreciaciones invitan a pensar en que los hijos necesitan bastantes dosis de presencia de los padres, pero no basta con su cuerpo, se necesita también su alma, su disposición de escucharlos, amarlos, disfrutarlos. Los hijos necesitan padres tranquilos, pacientes, dispuestos a pasar un rato divertido, a compartir en familia, a hacer de la convivencia una experiencia amorosa y agradable. “Si el tiempo que dedicas a tus hijos sólo alcanza para darles órdenes, suplicarles, corregirlos y apurarlos o sólo prestas atención cuando gritan, lloran o hacen alguna travesura, ese tiempo, aunque sea mucho, no es de calidad.” añade Ángela Marulanda.
Este acompañamiento a los hijos no tiene por qué abolir los proyectos personales de los padres, es cuestión de acomodarlos a las disponibilidades de tiempo y lograr un equilibrio entre los diferentes espacios, pero sin olvidarse que la permanencia con los hijos debe ocupar el primer lugar en la lista de prioridades. Es clave hacerles saber que son amados y demostrárselos con hechos, algunas sugerencias:

Si bien es cierto que la relación entre los hijos y cada uno de los padres es determinante, también lo es la relación existente entre padre y madre. Los hijos son sumamente perceptivos y observadores del matrimonio de sus padres, prestan especial atención a la forma en que se tratan, se hablan, se miran… y por lo general, esta actitud vigilante es invisible a los ojos de los adultos.
Se ha comprobado que muchas de las debilidades personales que se manifiestan en la etapa adulta, tienen su origen en la niñez y en la adolescencia, cuando se convive en familia teniendo a los padres como referentes de imitación y por consiguiente, de educación.
La convivencia armoniosa entre los esposos, provee estabilidad y seguridad a los hijos. Pero ellos no sólo necesitan que sus padres vivan bajo un mismo techo, sino que tengan un vínculo basado en el respeto mutuo y en el amor conyugal.
Una relación estable y unida entre padre y madre, sienta las bases para que los hijos crezcan en un contexto de seguridad y protección, que a su vez les brinda el alimento espiritual que necesitan para crecer sanamente. Como explica la Dra. Judith P. Siegel, autora del libro Lo que los niños aprenden del matrimonio de sus padres: “la relación de los padres es para los hijos el modelo de todas sus relaciones de intimidad. Los hijos reciben seguridad cuando ven a sus padres y madres respetarse y ser respetadas por su cónyuge, o por el contrario, se llenen de miedo y desconfianza ante el amor cuando conviven con padres que no logran amarse y respetarse”.
Lo que enseña el matrimonio de los padres
La experiencia vivida en casa, puede servir como modelo de inspiración para el propio matrimonio. Cuando en el hogar hay ejemplo de amor entre los esposos con todo y sus conflictos propios de cualquier pareja, pero que logran negociar sus diferencias en un ámbito de respeto; es muy probable que los hijos quieran seguir ese mismo modelo, y por lo general, no se muestren temerosos frente al compromiso ni a las responsabilidades de conformar una familia.
Entre tanto, es frecuente encontrar que algunas de las personas que sienten algún rechazo frente la unión matrimonial, se debe a que su pasado estuvo envuelto en un ambiente familiar donde los padres sostenían una relación con más tintes de hostilidad que de amor, en donde se agredían, se referían displicentemente entre sí, o lo que es peor, sobrellevaban una vida de maltrato físico y/o sicológico.
De modo que el matrimonio de los padres, sirve a los hijos como ilustración de un proyecto de vida, además puede influir en la elección de la pareja y en las expectativas que se centran en ella. Sin duda será determinante en el bienestar emocional y en las habilidades sociales que los hijos promoverán en su futuro.
Otra manera de entender la forma en que los hijos se ven afectados por el matrimonio de sus padres, es mediante el proceso psicológico de identificación. La Dra Judith P. Siegel señala que los hijos imitan a sus padres y “toman prestada” una manera de hablar, un gesto, una forma de caminar… Pero a diferencia de un juego de roles, estos comportamientos no son imitaciones temporales, sino que luego se convierten en características o atributos que el niño toma como parte de sí mismo. Por lo tanto, si los hijos observan malas palabras, gritos o discordia entre sus padres, ¿qué imitarán después?
Un antídoto contra todo mal
Diversas investigaciones señalan que los niños que crecen bajo un hogar conformado por padre y madre, que a su vez gozan de una convivencia sana, disminuye las probabilidades de que tengan dificultades en los estudios, presenten comportamientos violentos, elijan amistades desfavorables o incluso caigan en algunas adicciones como el alcohol y las drogas. Lo que resulta sensato, pues un joven que esté rodeado de buen ejemplo, de un clima pacífico de amor y regocijo por parte de sus padres, no tendría motivos para buscar carencias en ambientes externos.
Queda claro entonces que los hijos se merecen que sus padres hagan un esfuerzo por construir una relación armoniosa y amorosa entre ellos, la cual busque crecer y mejorar cada día su matrimonio.
Lectura complementaria: “Lo que los hijos aprenden del matrimonio de sus padres”. Judith P. Siegel. Traducción Ángela García, Ed. Norma, 2006.
Fuente:
http://www.lafamilia.info/index.php?destino=/Matrimonio/matrimonio.php?

La gran mayoría de las denuncias realizadas contra ex cónyuges por impedir o entorpecer el contacto con los hijos "no sirve de nada". Y es que más allá de que se registra una baja aplicación de la ley que castiga esa conducta, el 80% de ellas tampoco reúne condiciones esenciales para prosperar judicialmente, advierte una asociación de padres.
"El 80% de las denuncias por impedimento de contacto con los hijos no cumple con requisitos elementales, como el aporte de pruebas y testigos, por lo cual jamás llega a nada", reconoció ayer la Asociación de Padres Alejados De Sus Hijos (APADESHI), impulsora de la ley que sanciona penalmente ese accionar.
"A pesar de que existe una ley que establece penas para los que impiden el contacto de menores con sus padres no convivientes, hoy quienes cometen ese delito no tienen ningún problema en reconocerlo abiertamente porque saben que no van a ser procesados ni condenadas por ello", dice José María Bouza, el presidente de APADESHI.
Sin embargo, el hecho de que no se apliquen condenas penales por impedir el contacto con los hijos no significa que no sirva de nada denunciarlo. "En un 60% de los casos las denuncias permiten al menos restablecer el régimen de visitas pactado", señala Bouza, quien aclara sin embargo que para eso es preciso que las presentaciones estén bien hechas.
En lugar de ello, "lo que ocurre en general es que la persona a la que impiden ver a sus hijos, ya sea con una negativa o una excusa, va a la comisaría y denuncia la situación sin presentar testigos ni pruebas; por lo cual esa presentación no llega judicialmente a nada", cuenta el presidente de APADESHI.
TESTIGOS Y PRUEBAS
"Uno de los requisitos más importantes al denunciar el impedimento de contacto con los hijos es ir siempre acompañado de testigos, porque las denuncias sin testigos carecen de sustento. No deben ser familiares directos del denunciante, como padre o hermano, y deben sobre todo evitar inmiscuirse o actuar como mediadores en caso de que se produzca algún conflicto", explican desde APADESHI.
Pero además, "aunque no es un requisito ineludible, conviene tener un régimen de visitas homologado judicialmente, donde figure día, hora y lugares acordados. Los regímenes amplios, sin especificación horaria, dificultan la generación de pruebas esenciales para denunciar su incumplimiento", señalan.
A fin de sumar pruebas a la denuncia, "cada vez que se produzca un impedimento de contacto hay que mandar una carta documento al obstructor intimando al cese de la actitud. Es fundamental que esa intimación incluya tanto el nombre de los hijos como los días, horarios y lugares pactados judicialmente", explican.
"Cuando la denuncias cumplen esos requisitos y se acopian pruebas suficientes existe una buena chance de que los juzgados, a falta de condenas penales, al menos intimen al obstructor para que se ajuste el régimen de visitas", aseguran en APADESHI.


MI PADRE.
La nobleza del alma es su nobleza;éstos los dignos de su nombre sean. Por: Juán de Dios Peza – Poeta Mexicano.
Mi querido, mi viejo, mi amigo
Esos tus cabellos blancos, bonitos
ese hablar cansado, profundo
que me lee todo lo escrito
y me enseña tanto del mundo.
Esos pasos lentos que ahora
caminando siempre conmigo,
ya corrieron tanto en la vida
mi querido, mi viejo, mi amigo.
Esa vida llena de historias
y de arrugas marcadas por el viento,
recuerdos de antiguas victorias
son lágrimas lloradas al viento.
Tu voz dulce y serena me calma,
y me ofrece refugio y abrigo,
va calando dentro de mi alma,
mi querido, mi viejo, mi amigo.
Tu pasado vive presente
en las experiencias sentidas,
y en tu corazón consciente
de las cosas bellas de la vida.
Tu sonrisa franca me anima
tu consejo sabio me cría
abro el corazón y te digo
mi querido, mi viejo, mi amigo.
Yo, te he dicho casi todo,
y casi todo es poco,
frente a lo que yo siento.
Mirando tus cabellos
tan bonitos
abro el corazón
mi querido, mi viejo, mi amigo...
Mirando tus cabellos
tan bonitos
abro el corazón
mi querido, mi viejo, mi amigo...
Mirando tus cabellos
tan bonitos
abro el corazón
mi querido, mi viejo, mi amigo...
Roberto Carlos
Es un buen tipo mi viejo
que anda solo y esperando,
tiene la tristeza larga
de tanto venir andando.
Yo lo miro desde lejos,
pero somos tan distintos;
es que creció con el siglo
con tranvía y vino tinto.
Viejo mi querido viejo
ahora ya camina lerdo;
como perdonando el viento
yo soy tu sangre mi viejo
Yo, soy tu silencio y tu tiempo.
El tiene los ojos buenos
y una figura pesada;
la edad se le vino encima
sin carnaval ni comparsa.
Yo tengo los años nuevos
y el hombre los años viejos;
el dolor lo lleva adentro
y tiene historia sin tiempo.
Viejo mi querido viejo,
ahora ya camina lerdo
como perdonando al viento;
yo soy tu sangre mi viejo.
yo, soy tu silencio y tu tiempo.
Piero
Mi pequeño cofre
Entre callejones oscuros y luces de velas
navego en lo profundo de mi pensamiento
logrando divisar la fachada de aquella mansión
que aún de aspecto de pobre fue nuestro pais
fue nuestro hogar donde cada una de las paredes
y cada escalón guarda bellos recuerdos
de nuestra familia
Aunque los años hayan pasado
el eco de la voz de mi padre
ha quedado guardado en aquel cofre de amor
que fue nuestro hogar
aun percibo el perfume de mi madre
y el grito de mis hermanas y hermanos
el sube y baja corriendo
y el baja sube llorando
y entre peleas --"mamá que fulanito me llamó panzón"--
aunque mi padre que de mucha paciencia fue
muchas veces la colmamos y llenamos aquel vaso semivacio
y su vozarrón por todas las habitaciones se logra escuchar
--"que se esten quietos niños he dicho sinó sacaré la correa
y a dormir tendrán que ir"--
aunque honestamente nunca me presentaron
a la "señora" correa pero mucho miedo
causaba su nombre entre aquellos bulliciosos rufianes.......
Guarda pequeño cofre
el sentimiento de nuestra familia
que aunque los años pasaron
y de canas pintaron nuestras barbas
aquellos recuerdos son los que me hacen vivir
y de la misma forma enseñaré a mi hijo.
Rafico


10/06/11Padre e hija comparten una tarde de diversión a la moda. Looks urbanos y deportivos para el. Estilo informal para ella.

"Ellos me cambiaron las prioridades. Yo viajo mucho por trabajo, siempre trataba de quedarme unos días para conocer. Ahora cambio los pasajes para volver por que los extraño muchísimo. A los pocos día que nacio Lola tuve que viajar y me llevé una media que ella había usado para sentirla cerca, fue el viaje más largo de mi vida. Con Lola dibujamos mucho y con Luka jugamos al futbol pero lo que mas nos gusta es ir a pescar."
El padre es capaz de dar órdenes y disciplinar a los hijos con más firmeza que la madre, si el niño entiende que el padre se preocupa por su bienestar, se sentirá querido y acatará mejor las órdenes.
Hay estudios que señalan que una buena relación entre hijo y padre repercuten en el éxito en la etapa escolar y en la adultez del hijo. Es vital que el hombre en el rol de padre tome una actitud activa en la crianza de sus hijos, enseñándoles, educándolos y queriéndolos mucho.
Durante el embarazo
A partir de las seis semanas el feto ya distingue la voz del padre y de la madre. Se ha comprobado que cuando el papá se acerca a la madre el bebé acelera el ritmo cardiaco, por tanto es una manera de estrechar lazos desde la barriga.
No hay que olvidar ayudar a la madre, la lactancia materna suele cansar mucho a mamá y si la pareja está allí ayudando al quehacer diario, la mujer se sentirá más apoyada.
En la crianza
La presencia del padre en la crianza de los niños producirá efectos positivos en ellos, serán más independientes, autónomos y creativos. Según los expertos la sensación de protección que brinda un padre a su hijo es muy importante y le ayudará a enfrentar los problemas de mejor manera.
Padre y madre tienen distintos roles en la educación de los hijos, pero una buena comunicación entre ambos hará que el pequeño se sienta seguro y querido. Es vital que el padre se involucre en la crianza de los hijos y que no mantenga una relación distante y dejar todo en manos de la madre, las responsabilidades deben compartirse.
Una de las actividades que recomiendan a los padres hacer con sus hijos es la de la lectura, leerle cuentos e historias ayudará a desarrollar las habilidades cognitivas y verbales del pequeño.
En varios países de Latinoamérica, se celebra el Día del Padre el tercer domingo de junio, una festividad que promueve la unión familiar y realza la labor de aquellos hombres que han conformado una familia con esfuerzo y valentía. Que sea esta fecha, la oportunidad para reflexionar a cerca de la importancia de la figura paterna en la formación de los hijos y su rol en el núcleo familiar.
¿Y qué hay del padre?
Durante años se ha dicho que madre no hay sino una, pero lo cierto es que padre también; su figura es insustituible. Tan simple es, que sin el aporte del padre es imposible la concepción humana. Siendo así, sería mejor conservar la idea que papá es papá y mamá es mamá, un hijo necesita tanto del uno como del otro, puesto que varón y mujer poseen una condición diferente, son complemento y comparten la misión de encauzar juntos una vida que ha sido fruto de su amor.
Desde ese momento, el padre nunca más dejará de serlo, es un lazo tan fuerte que lleva al hombre a desarrollar su instinto paterno (a diferencia de la mujer que es innato en ella) algo que su misma naturaleza desconoce, pero es tanta la grandeza de la paternidad, que puede incluso echar abajo sus propios paradigmas.
El padre no puede ser reemplazado ni siquiera por la madre, tanto así que por más grande y generoso que pueda ser el amor materno, nunca logrará llenar el vacío que deja el padre cuando se ausenta.
El aporte del padre
El experto en educación y asesoría familiar, Álvaro Sierra, explica qué hace el padre que no puede hacer la madre:
“Papá aporta en casa una visión masculina de la persona, de la familia y de la sociedad. Cuando los hijos se abren a la sociedad es importante que sepan enfrentar en la calle los valores muy ambiguos frente a lo masculino y lo femenino que allí se presentan. Una mujer es más mujer cuando ha visto a su papá en casa y un hombre tiene más claro lo que es ser hombre cuando ha crecido junto a su padre. La condición masculina es clave en lo psíquico de los hijos.
El papá es el sustento de la autoridad, no es el único que ejerce la autoridad, pero protege la autoridad de la madre. La autoridad promueve, la autoridad es servicio y eso es el ejemplo que debe recibir el niño. Por ningún motivo un padre debe negarle a su hijo un ejercicio adecuado de la autoridad, porque a partir de allí el niño entiende lo que es la norma y lo que es la vida.
Papá es la persona que estructura los tiempos familiares; pone el ritmo de la vida familiar y da las pautas de maduración de los hijos. Papá tiene la capacidad de hacer sentir a un hijo mayor y responsable, como por ejemplo cuando dice `te dejo encargado de esto...´.”
Quiere decir esto que la actuación del padre en la vida familiar, es esencial y determina en gran medida, muchos aspectos de la vida de los hijos. Por lo tanto, la paternidad no compite con la maternidad, sino que la complementa y es esta unión la más maravillosa creación del Padre. Por todo esto, los papás se merecen no uno, sino ¡muchos días especiales!
Fuente
Familia.info
Lei esta propuesta de Corrientes Opina, acerca de hacer un monumento al padre y me resulto interesante, mas alla de igualdad de Genero, ¿por qué no puede haber un monumento al padre?

Este es un libro muy didactico contiene metodos para entender y educar a sus hijos, esta divido en modulos para niños 0 a 3, 3 a 6 y 6 a 12.Psicóloga infantil, M.ª Luisa Ferrerós cursó su licenciatura en la Facultad de Psicología de Barcelona y realizó su especialización en neuropsicología y el máster en alteraciones del sueño en el Instituto Universitario Dexeus. Es también máster en terapia sistémica y especialista en psicología jurídica y pericial. Siempre vinculada al mundo de la infancia, alterna su actividad profesional de psicóloga en el equipo de especialidades pediátricas del centro BCM con la investigación. Colaboradora habitual de la revista Tu Bebé, del centro Lenoarmi y de la página web Solohijos.com, es asesora de la revista Baby Einstein, a la vez que forma parte del cuerpo de docentes de la Unidad de Formación Continuada de la Universidad Politécnica de Cataluña.
http://www.metodoferreros.com/biografia.php
Existen características propias de hombres y mujeres que se hacen notar desde temprana edad, y es desde ese momento donde los padres deben fomentarlas, como parte importante de la educación de la afectividad. En este escrito sólo nos ocuparemos de los masculinos y en próximas entregas de las féminas.
Nada tiene que ver esto con pretender criar hijos “machos”. El concepto real de masculinidad dista mucho de la filosofía machista. Más bien, la masculinidad es el modo de relación propio del hombre, que dada su naturaleza, es disparejo a la mujer, pero la maravilla es el complemento que surge de la unión de ambos; en definitiva para ello fueron creados.
Es así, que pese a los intentos de grupos ideológicos por equiparar las particularidades entre los dos sexos y formar hijos “unisex”, hay condiciones innatas imposibles de negar, es una batalla perdida. El Licenciado en Ciencias de la Educación José Antonio Alcázar Cano, explica: “Mujer y hombre son diferentes: físicamente, afectivamente, intelectivamente… La sexualidad es un componente claramente determinante de la personalidad. Determina al sujeto a ser persona masculina o persona femenina; es decir, varón o mujer. Estructuralmente –no de modo moral- es la diferenciación mayor que se da en el individuo. Este modo de definición que abarca connotaciones fisiológicas, afectivas y de relación, es determinante para la realización personal de los individuos singulares.” *Algunos principios en la educación de la afectividad - José Antonio Alcázar Cano.
El trabajo del padre
Dentro de la educación de la afectividad, los expertos recomiendan que sea el padre del mismo sexo del hijo, quien tome la delantera en ciertos puntos. Esto no quiere decir que el otro progenitor no sea importante dentro de su proceso educativo, sino que, hay estrategias que funcionan mejor si son los padres quienes se las enseñan a los niños y las madres a las niñas.
La figura del padre es determinante en la transmisión del concepto de masculinidad a los hijos. Es él quien emite el modelo principal de imitación y según se le observe, el hijo adoptará las conductas, de ahí su trascendencia, pues será el punto de referencia. El hijo debe aprender del padre, el papel que ejerce el varón dentro de la familia, así como las actividades afines a su sexo.
Tanto el padre como la madre, deben ejercer un esfuerzo significativo en el campo de la educación de los afectos; en especial el hombre ejerce tres funciones principales. Mª Carmen González Rivas, Psicóloga de la Universidad Complutense de Madrid y Máster en Psicología de la Familia, las describe así:
¿Cómo se enseña la masculinidad?
Pues bien, tal como se señala en la parte preliminar, la mejor forma es con el ejemplo que el niño ve en su hogar. No se trata entonces, de establecer charlas directas con el niño debido a su corta edad -aunque también es muy necesario-, sino que este aprendizaje se transfiere por las vías de la imitación. El hijo verá en su padre lo que es un hombre y en la madre lo que es una mujer, y en consecuencia, desarrollará su identidad.
Entre tanto, cabe señalar que “los padres deben enseñar a su hijo que la virilidad no se manifiesta ni se demuestra con rudeza, agresividad, mal carácter o falta de control sobre su propio genio.” *Encuentra.com
A la hora de enseñar la masculinidad, se recomienda que padre e hijo, compartan actividades juntos, como por ejemplo: un paseo en bicicleta, una tarde de pesca, un paseo en el campo, un partido de fútbol, etc. Estas actividades le permiten al niño formar su identidad y relacionar el rol del hombre.
Plan de acción
El portal Encuentra.com en su apartado sobre la masculinidad, propone las siguientes pautas, bastante prácticas para aplicar con los chicos de la casa:

¿Quién sabía que los gemelos y los nudos de seda desempeñan un papel fundamental en la Batalla de Endor?
Por lo menos sé donde está situado el chupete y que está limpio
Zapatos de vestir con juguetes